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Chile necesita regular el uso de redes sociales

Por Rodrigo Rojas, Socio FOCCO

Agosto 2025

Hoy estamos más conectados que nunca. Desde las comunicaciones corporativas pensamos constantemente cómo fortalecer esa conexión, aumentar el engagement y generar interacciones con sentido. ¿Será necesario repensar también cómo mitigamos nuestro impacto? ¿Como país deberíamos impulsar medidas que regulen el uso de redes sociales, especialmente en menores? Es un paso necesario que toma fuerza a nivel global.

En Chile, según cifras de DataReportal, cerca de 15 millones de personas tienen redes sociales activas, permitiendo una mayor interacción, generación de comunidades, acceso a información, oportunidades laborales e incluso movilización social.

Hasta aquí, todo bien.

Sin embargo, esta hiperconectividad tiene una cara preocupante. Según el último informe We Are Social y Meltwater, Chile es el séptimo país del mundo que más tiempo pasa en redes sociales, con un promedio de 3 horas y 11 minutos diarios. Esta cifra supera largamente al promedio global y plantea un desafío en términos de salud mental y desarrollo socioemocional, sobre todo para las futuras generaciones.

Hace algunos años se comenzó a hablar del fenómeno del oversharing, o la sobreexposición en redes. En España, un estudio reciente advirtió que la adicción digital está asociada a síntomas como la ansiedad, la depresión y la agresividad. Esto no es casual, ya que muchas plataformas fueron diseñadas para fomentar hábitos similares a la adicción. Sean Parker, el primer presidente de Facebook, lo dijo sin rodeos: “explotamos una vulnerabilidad en la psicología humana… lo sabíamos, y lo hicimos igual”.

 

En Chile, la exposición a las redes tanto de niños como adolescentes es preocupante. El estudio “Niños Digitales”, realizado por Kaspersky, reveló que el 55% de los menores tiene una cuenta en redes sociales, mientras que un 47% de los padres cree que Internet
representa una amenaza para sus hijos.

 

Si bien se han presentado proyectos de ley —como el que busca prohibir el uso de redes por parte de menores, que aún no se pone en tabla en la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados— Chile aún no cuenta con una legislación robusta que aborde esta nueva realidad digital. Australia, en cambio, ya prohibió el uso de plataformas como Instagram, TikTok, Snapchat y X a menores de 16 años. Su normativa —la más estricta del mundo— entraría en vigencia este 2025 y ha puesto el tema sobre la mesa en varios países.

 

Esta conversación también interpela al mundo corporativo. Como empresas, consultoras y agencias hemos profesionalizado el uso de redes sociales, impulsado el contenido con propósito, conectado con audiencias diversas, e invertido en potenciar la reputación de nuestras organizaciones. De hecho, según el mismo informe de We Are Social y Meltwater, el 91% de las marcas en Latinoamérica ya usa redes sociales como su canal principal de comunicación externa, y en Chile, más del 70% de los usuarios sigue a marcas en Instagram o TikTok.

 

Por ello, debemos repensar cómo mitigamos nuestro impacto. Una regulación razonable no debería ser vista como una amenaza, sino como una oportunidad para consolidar una comunicación con ética, segura y alineada con los nuevos estándares sociales. Las marcas que entiendan ese cambio y colaboren activamente en su diseño estarán mejor preparadas para el futuro.

 

Ya no se trata solo de estar conectados, sino de definir cómo queremos convivir en el mundo digital que estamos construyendo.

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